El primer recuerdo que tengo de alucine por algún tema de música negra es de Michael Jackson, supongo que como tantos otros niños en aquel momento, y el más claro sin duda es de cuando vi el vídeo de Thriller (aunque en algún recoveco de mi mente tenía una leve imagen de haber visto en la tele meses antes a MJ con sus hermanos cantando, imagen que con el paso de los años reconocí en la actuación del especial Motown 25: Yesterday, Today, Forever, que TVE emitió en su época), tendría 5 o 6 años y estaba solo en el salón de mi casa, únicamente con la luz de la televisión iluminando las 4 paredes. Yo era un poco cagón, recuerdo que mi madre andaba en la cocina haciendo algo, y pensé en apagarla y refugiarme en la luz y olvidarme de aquella escena de MJ conversando con su pretendida novia a solas en un coche en mitad de un bosque con una niebla bastante hostil que no presagiaba nada bueno. Pero un escalofrío de verdad me recorrió la mente y la espalda cuando vi a MJ transformarse en ese hombre-lobo que casi parecía un gato lleno de mala ostia. Ya no me despegué de detrás de un sillón ancho y negro de terciopelo que teníamos en casa hasta que se acabó, me quedé absolutamente alucinado, tanto por la fantasía terrorífica como por la música tan flipante, ese ritmo que te enganchaba sin soltarte, los movimientos de MJ mientras cortejaba a Ola Ray camino del cementerio, sus gestos, su look tan espectacular, sus tics vocales siguiendo el ritmo de la música... con esa edad evidentemente no fui capaz de asimilarlo todo, pero me enganchó y hasta hoy no me ha abandonado la sensación de alucine por la música negra.
Por eso quiero inaugurar este blog con Michael Jackson, mi primer referente, como el de tantos, pasados unos días del primer aniversario de su muerte. A pesar de todo lo que he escuchado después, de que se me han puesto los pelos de punta con muchos temas, nunca he vuelto a sentir lo que MJ me producía cuando al sonar una canción suya en la radio, en una tienda, en un bar o donde fuera, aparecía su tan característico tono de voz rompiendo las ondas, se le reconocía al segundo, distinta de todas las demás, y que aún hoy lo sigue siendo. Esto se acentuaba aún más en duetos o colaboraciones, por eso he elegido estos dos temas: "Wait" del álbum Victory (1984) de los Jacksons, y "Tell Me I´m Not Dreaming" dúo con su hermano Jermaine, del álbum Dynamite (1984). En ambos temas su voz irrumpe de forma espectacular, elevando un tema de normalito a temazo, e hipnotizando al oyente como sólo él sabía hacerlo, deseando que nunca acabara... Jacksonmanía en su máximo apogeo ochentero.
1 comentario:
MICHAEL JACKSON. Mis inicios sonoros son similares. Empezaban nuestras cabecitas a regir por senderos que desembocarían en el gran río del talicuá.
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